1. Quién me diera posada en el desierto para dejar a mi pueblo y alejarme de ellos; pues son todos unos adúlteros, una caterva de bandidos;
2. tensan las lenguas como arcos, dominan el país con la mentira y no con la verdad; van de mal en peor, y a mí no me conocen -oráculo del Señor-.
3. Guárdese cada uno de su prójimo, no os fiéis del hermano, el hermano pone zancadillas y el prójimo anda difamando;
4. se estafan unos a otros y no dicen la verdad, entrenan sus lenguas en la mentira, están depravados y son incapaces de convertirse:
5. fraude sobre fraude, engaño sobre engaño, y rechazan mi conocimiento -oráculo del Señor-.
6. Por eso así dice el Señor Todopoderoso: Yo mismo los fundiré y examinaré, porque no puedo desentenderme de la capital de mi pueblo:
7. su lengua es flecha afilada, su boca dice mentiras, saludan con la paz al prójimo y por dentro le traman asechanzas.
8. Y de esto, ¿no os tomaré cuentas? -oráculo del Señor-. De un pueblo semejante, ¿no he de vengarme yo mismo?
9. Sobre los montes entonaré endechas, en las dehesas de la estepa elegías: están requemadas, nadie transita, no se oye mugir el ganado, aves del cielo y bestias se han escapado.
10. Convertiré a Jerusalén en escombros, en guarida de chacales, arrasaré los pueblos de Judá dejándolos deshabitados.
11. ¿Quién es el sabio que lo entienda? A quien le haya hablado el Señor, que lo explique: ¿por qué perece el país y se abrasa como desierto intransitado?
12. Responde el Señor: Porque abandonaron la Ley que yo les promulgué, desobedecieron y no la siguieron,
13. sino que siguieron a su corazón obstinado y a los baales recibidos de sus padres.
14. Por eso así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Les daré a comer ajenjo y a beber agua envenenada;
15. los dispersaré por naciones desconocidas de ellos y sus padres, les echaré detrás la espada hasta que los consuma.
16. Así dice el Señor Todopoderoso: Sed sensatos y haced venir plañideras, enviad por mujeres expertas;
17. que vengan pronto y nos entonen una endecha, para que se deshagan en lágrimas nuestros ojos y destilen agua nuestros párpados.
18. Ya se escucha la endecha en Sión: ¡Ay, estamos deshechos, qué terrible fracaso! Tuvimos que abandonar el país, nos echaron de nuestras moradas.
19. Escuchad, mujeres, la Palabra del Señor, reciban vuestros oídos la palabra de su boca. Ensayad a vuestras hijas una endecha, cada una a su vecina una elegía:
20. Subió la muerte por las ventanas y entró en los palacios, arrebató al niño en la calle, a los jóvenes en la plaza.
21. El Señor dice su oráculo: Yacen cadáveres humanos como estiércol en el campo, como gavillas tras el segador, que nadie recoge.
22. Así dice el Señor: No se gloríe el sabio de su saber, no se gloríe el soldado de su valor, no se gloríe el rico de su riqueza;
23. quien quiera gloriarse, que se gloríe de esto: de conocer y comprender que soy el Señor, que en la tierra establece la lealtad, el derecho y la justicia y se complace en ellos -oráculo del Señor-.
24. Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que pediré cuentas a todo circunciso:
25. a Egipto, Judá, Edom, Amón, Moab y a los beduinos de cabeza rapada, porque todos, lo mismo que Israel, son incircuncisos de corazón.
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